El yoga, más allá de su dimensión física, puede ser comprendido como una poderosa experiencia terapéutica y vivencial Su práctica favorece el autoconocimiento, el desarrollo de la conciencia corporal y la integración emocional. A través de la atención plena en la respiración, el movimiento consciente y la quietud, se interrumpe el flujo habitual del pensamiento, permitiendo el acceso a un espacio interno de silencio y presencia.




Hatha yoga
La práctica del Hatha Yoga enfocada desde la biomecánica, permite comprender el movimiento y la alineación del cuerpo de manera precisa, favoreciendo una ejecución segura y eficiente de cada asana. Este enfoque integra conocimientos de anatomía funcional, conciencia postural y patrones de movimiento, con el objetivo de desarrollar una práctica consciente que respete la individualidad estructural de cada persona. este enfoque propone no forzar la forma final del asana, sino construirla de manera progresiva desde los fundamentos. En resumen, el enfoque biomecánico transforma la práctica en un proceso de exploración consciente del movimiento, donde cada asana se convierte en un aprendizaje corporal profundo que integra estabilidad, movilidad y presencia

Vinyasa krama yoga
La práctica de Vinyasa Krama Yoga es un método sistemático y meditativo que se basa en la progresión consciente y gradual de posturas (āsanas), sincronizadas con la respiración y guiadas por la atención plena. «Vinyasa» significa colocar de manera especial, y «Krama» se refiere a una secuencia ordenada; por lo tanto, Vinyasa Krama implica la organización inteligente del movimiento y la respiración hacia un propósito específico, respetando el ritmo natural del cuerpo.




Los efectos del yoga
La practica de yoga es un proceso vivencial, los efectos se experimentan de manera progresiva y multidimensional, es decir, afectan el cuerpo, la mente, la esfera emocional y espiritual. A través de la constancia, la repetición y la atención en la respiración consciente.
Los beneficios surgen al sostener una práctica regular, respetuosa del cuerpo y con atención plena. Con el tiempo, el cuerpo se vuelve más flexible, fuerte y estable; la mente más clara y serena.
Al prestar atención a las sensaciones corporales durante cada postura y transición, se desarrollan la percepción sutil y la conciencia corporal. Esto permite reconocer tensiones innecesarias, patrones compensatorios o emociones alojadas en el cuerpo, y comenzar a liberarlos.
La respiración es el puente entre cuerpo y mente. Al sincronizarla con el movimiento, se armoniza el sistema nervioso, se mejora la oxigenación y se genera un estado interno de calma, concentración y energía equilibrada (prāṇa)
A través de la integración mente-cuerpo la practica nos invita a enfocarnos en el momento presente, se disminuyen la rumiación mental y el estrés. Con el tiempo, esto se traslada a la vida diaria, permitiendo actuar con mayor claridad, ecuanimidad y presencia fuera del mat.